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Parece un chiste pero no. No se sabe qué molesta más: ¿la maceta
al ciclista o el carril bici al peatón? Además, esta acera-bici es
innecesaria porque la calzada de al lado sería ideal para la bici si
hubiera badenes que obligaran al conductor a ir despacio, a la
vez que facilitarían cruzar la calzada al peatón. |
El fenómeno de la bicifofia se ha instalado en muchas ciudades y a la mayoría de usuarios de la bici no nos ha sorprendido. En Barcelona vimos que
sólo en el año 2008 crecimos en número un 27% mientras las infraestructuras y la pacificación del tráfico no avanzaban. En una ciudad no puedes triplicar el número de bicis en 6 años si no reduces la prioridad del tráfico de coches (modificando el diseño de las calzadas, ver estos posts y sus enlaces:
1,
2,
3). No sin que los ciclistas acaben compitiendo con el peatón por los resquicios de espacio urbano que nos queda. Sólo los administradores responsables no lo vieron venir.
Pero esto no tenía que haber sido así. Las bicicletas podrían haber hecho la ciudad más habitable, como ocurre en tantos países más allá del paralelo 50. Los ciudadanos las sacamos a la calle. La parte del trabajo de los políticos era crear las condiciones en las que los ciclistas no tuvieran que competir con los peatones por el espacio público, PERO NO LO HICIERON.
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Ejemplo de una calle en la que no hace falta invertir en
hacer un carril bici, sino que basta con
reducir la velocidad del tráfico para comvertirla
en vía integrada (Fuente: Plan de
Infraestructuras Ciclistas de Alicante).
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Ahora llegan las elecciones y esos mismos responsables se presentan a ser (re)elegidos. Mientras el gobierno saliente se revuelca en el onanismo ciclista ("
Qué guay nos ha salido el bicing"; "
Hemos consolidado un modelo", blabla), la oposición no deja de condenar el
incivismo de los ciclistas e invocar la
aplicación estricta de las ordenanzas (ver entrevistas
aquí, ver también
post anterior).
El Bicing nos cuesta cada año 15 millones a los barceloneses, pregonan ahora en campaña, como si eso fuera algo frente a los 7000 millones de euros que ya tiene presupuestada la futura línea 9 del metro. Esta demagogia, como la
fatwa contra el
incivismo ciclista, son pruebas de que una enfermedad se ha hecho ya fuerte entre nosotros: la
Bicifobia. Y ha calado fuerte, sólo hay que darle un repaso a los comentarios que algunos bicifóbicos dejan en éste y otros blogs. Gente (interpreto) a la que no le molesta tener una calle con 4 carriles de coches a 60 km/h debajo de la ventana, día y noche. O que disfrutan de agarrar constantemente la mano de sus críos porque si les sueltas te arriesgas a que les aplaste un coche. Pero al parecer sí les molesta que un ciclista no se atenga escrupulosamente a un código de circulación y una señalización que han sido pensados por y para automovilistas que sí pueden matar con su vehículo.
Propuestas no les faltaron, a los políticos. Sólo tenían que cambiar el chip y
restar prioridad a coches y motos en las calles con
retoques urbanísticos muy baratos (ver también la imagen), con la peatonalización de calles, con inversión en transporte público. Cuando dices esto siempre hay alguien que te responde: "es que los conductores también votan y son más". Pero los conductores también quieren (queremos) una ciudad habitable, también quieren que sus hijos puedan caminar sin peligro por la calle. También quieren calles sin ruido ni humo. Los ciudadanos
fuimos valientes para sacar las bicis a la calle, y seremos también valientes para eliminar muchos coches de ellas.
Lo que faltan son candidatos valientes.